jueves, 26 de enero de 2017

22 Bullets

Si vieses mi velero que por la arena baila, si vieses la lluvia que por mí desborda, si vieses la vida en su más extraño instante, entenderías mi corazón de venado moribundo. No es fortuito el designio, muchas veces, el azar es una trampa mortal. No es fortuito el baile del pescador para los peces, ni la danza de la lluvia para las hormigas, ni los cumpleaños para la juventud. No es fortuito el amor para el no correspondido, ni la infidelidad para el engañado. La vida es un punto de vista, oh mi dulce amorío. No culpes al amador, culpa a quien amas, culpa al cielo, culpa a Dios, a tus designios. Culpa al viento e igual la culpa no será más que una idea absurda ¿Culpas? No hay, el crimen es una invención que responde a leyes igual de arbitrarías, una idea protegida por siglos por las costumbres. El hombre y el crimen tienen una relación tóxica y viven en negación. No me explico cómo se lo toman en serio, si es relativo su valor depende de donde se paren tus pies de ingenuo.
 ¿Protege a qué de quien? Muchos opinaríamos que un corazón roto duele más que un golpe en la cara, que deja mayores secuelas una decepción que un robo. Sin embargo ¿Dónde está la ley para cuidar de nuestros sentimientos? Uno es libre de lastimar el alma del otro, pero su cuerpo es lo único imputable, su cuerpo y su propiedad. Lo mundano se abalanza sobre lo divino, el alma queda despojada de protección. La moral es ridícula y no se lleva bien con la ley, porque la moral existe y aún así su poder es nulo en el mundo concreto. Puedes culpar a quien te plazca, amorío, al amador, al viento, a las luces del norte, pero en el fondo sabrás que no existen culpas. Vinimos con la libertad de entregarnos, amar, y también de ser violentos con los corazones de los otros, y de esa libertad no hay restricción. La moral se puede pervertir y violar como nos plazca el deseo mismo, se puede hacer a un lado y olvidarse completamente, es inútil si se le quiere dar ese lugar. 
¿Crimen? Oh amorío, si el mayor de todos es vivir con cada sueño clavado por la represión y aún así, ni ese existe.