miércoles, 24 de agosto de 2016

Diálogos de hipotética sinceridad I

- ¿Dónde estás?
- Con vos no.
- Explica por qué.
- Porque te amo, pero soy un individuo. Te amo como no amé nunca, y en realidad soy nuevo en el amor. Me siento algo asustado porque no sé qué hacer y quiero saber, pero es difícil para mí. Siento en mí en peso de la culpa por tus problemas pero en el fondo sé que no la tengo. Sos un pesar, te amo, pero sos un pesar. No puedo decírtelo, porque amarte me inhibe de dejarte, de herirte. Tengo cosas que hacer, tengo una vida, tengo sueños propios. Yo no tengo problemas como los tuyos, pero tengo tus problemas. No estoy con vos porque no sos todo lo que me ocupa el tiempo, quizás en gran parte sí me ocupas la mente y el corazón, porque sos mi amor.
- Entiendo que sea tu amor y que sea tu pesar, pero explica los por qué.
- Porque no estoy listo, mi amor, para estas cosas. Soy joven e inexperto, y tengo miedo porque no sé como manejar esta situación. Estoy triste porque estar conmigo te presentó un desafío en el que no te puedo ayudar, pero no puedo hacer nada al respecto. Pienso en que tenes que hacerte cargo sola y al mismo tiempo no te quiero dejar sola, me gustaría no tener qué, pero mi amor, tengo una vida propia.
- Yo sé que es difícil, me gustaría desaparecer y dejarte tranquilo, pero al mismo tiempo no. Soy egoísta y miento diciendo lo que sé que debería decir. Pero me gustaría a veces irme.
- A mi no, desde que apareciste en mi vida pienso en que no quiero dejar de estar con vos, pero igual a veces siento que si no estuvieras quizás estaría más tranquilo. Me cansas a veces, pero te amo más de lo que me cansas.
- No te quiero cansar, quizás debería irme a donde no te canse.
- El daño está hecho. Me enamoré y si te vas me voy a sentir vacío, carente, insatisfecho. Dame tus besos para toda la vida.
- Solo te puedo dar lágrimas, mi amor. Mis sonrisas son verdaderas, pero sabé que sufro. Entendé que estoy cansada y que a donde voy no tenés que por qué seguirme. Porque tenés infinitas posibilidades de triunfar y en ninguna soy necesaria yo. ¿Qué te puedo dar más que miseria? Empezamos nuestro baile ya torpes y entiendo que hoy no estés. Entiendo que no estés, quisiera que estés, pero entiendo que no lo hagas. No quiero pedirte más nada, solo que seas feliz.
- Quiero ser feliz con vos, pero no quiero cargar con todos tus conflictos, nuestra relación se deteriora con tantos problemas.
- Lo sé mi amor y te pido perdón. Sos la mayor víctima de esta guerra.
- Sí, lo soy. No pedí nada de esto, pero tiene partes buenas así que la mayoría del tiempo no me arrepiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario