Ella que se enamoró de la luna
Perdida, asustada.
Pegajosos y egoístas.
Somos pares, impares, somos tres.
Y cuando el hilo se tensa, tenemos que volver al río
Y beber del agua, hasta despreciarla.
No quiero tenerte, porque soy menos
Y no quiero perderte, porque soy nada.
Si bailamos esta danza, que no tiene nombre ni forma
Que no podemos nombrarla porque nos da miedo
Y que nos provoca risa, porque nada más se puede hacer
Ya que ella mira a la luna
Y se baña con la luz del sol
El río que llena sus labios, sabe a miel y a algo amargo.
No quiero vestir la noche
Ni el día.
No quiero ser una ni otra
Ni escoger entre miel y dulce limón
El día tiene luna y tiene sol.
El universo tiene millones de estrellas.
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