La risa brota sola cuando irrumpe en nuestro corazón, pero a veces, la risa, puede ser invocada, como nuestra daga de bolsillo delantero, siempre a mano y siempre eficaz. A algunos no se les da la risa como instrumento, a algunos les brota más fácilmente el odio, la lengua amarga y las nadas. A mí las nadas me ensombrecen, las risas me decoran, y las lágrimas me superan. A veces las lágrimas me convierten en una mártir del espejo, y las risas en una heroína de la falsificación. Por momentos siento que todo, desde lo que vivo hasta lo que digo sentir, es fabricado, falso y violentamente ajeno. Creo quererte, creo amarte y creo que soy feliz, pero no estoy ni cerca de estar segura que todo eso es verdad.
No se me da bien la desnudez, ni eso de confiar en que "se puede, sí se puede", porque exponerse al fracaso es también otra clase de desnudez. No tengo la confianza para confiar en otros, porque trato de resguardarme en una montaña de almohadas, porque sé, muy en el fondo, que no soy nada.
Estar enamorado es un estado de debilidad total, que todos deberían evitar, porque te distrae del verdadero dolor que trae el simple existir. Yo amo en muchos sentidos a muchos seres del universo, y no hay ninguno que no pueda destrozarme de alguna manera, y sé que todos son capaces de hacerlo.
A veces, cuando llevas años peleando en silencio guerras internas, confiando en que tiempos mejores vendrán y otras frases de aliento que no tienen mucho sentido en realidad, llegas a un punto en el que empezas a tener fugas. No te sentís solo porque nadie se preocupe por vos, te sentís solo porque te apartaste de todos, para no tener que dar explicaciones. Cuando tu mayor confidente es el teclado, y el teclado no te puede abrazar, entonces esa soledad facilita tu quiebre, facilita que el dolor se filtre y te paralice, porque no hay nada que lo pare.
Estoy caminando en automático y a ningún lado, estoy caminando sin pensar qué quiero, y quizás no quiero nada. Trabajé tanto y me esforcé tanto, que no entiendo porque el karma se está poniento en forro y no me está dando aunque sea algo para que pueda ser independiente, libre e independiente, que es lo único que siempre quise en mi vida: autonomía.
Estoy cansada de esperar a que me salga algo bien, quiero disfrutar de algo y no puedo porque empiezo a dudar de si es real, de si esa X persona es mi amiga, o me quiere, o me ama, o me usa, o le estorbo, o le doy lástima, o si le parezco un fracaso. ¿Y si le falto, y si no estoy? ¿Qué soy?
¿Se puede detener el tiempo para analizar bien como mandar todo a la mierda de la forma adecuada?
Uso la risa, porque cuando sonreís la gente no hace preguntas, uso la risa, porque es contagiosa, porque me maquilla, me transforma, me convierte, me esconde. No sonrío porque soy feliz, sino para intentar serlo. Pero a veces es sofocante, como un pesado saco en verano, cuando abajo la realidad empuja, rompe, grita, enloquece, entonces la sonrisa cae, se quiebra, se muere y te necesita. Te necesita. Es sofocante como es mentir, como es esconder, como es callar. Es sofocante como lo es extrañar, no ver, y esperar algo irreal.
Estoy esperando mi segundo aliento, no para correr, sino para vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario