Entre las sombras de la cortina vi pasar la noche, vi pasar seres que pertenecen a mundos demasiado hermosos para que existan, o demasiado espantosos para que quiera creer que lo hacen. No deposito mi confianza en ojos tan extraños, que miran sin ver los prados lujuriosos del hombre. No deposito mi confianza en nubes pasajeras, que dejan que la luz bañe mis días y, a veces, que la sombra seque mis soles. No me gustan esos intermedios que no son blanco o negro y tampoco los definitivos que encajan tan bien como tan mal. No me gusta tener certeza de algo, porque cuando algo es cierto no puede ser de otra manera y eso me encasilla, aprisiona y elimina mis posibilidades. Sin embargo, a su vez, no me puedo permitir no saber algo, no tener opciones, no estar segura de que algo no es de cierta manera. Estar segura de que mi cuerpo no será una prisión eterna, o de que no será el barro el fin de mi creativo espíritu revoltoso y apasionado, eso quiero.
A veces es malo el saber, porque te quita el poder de creer. No es lo mismo creer ante tu fe, que creer por el conocimiento dado, sin que intervenga la convicción. Lo mágico, veo, es ese hermoso juego en el que tu fe se convierte en tu saber, y las cosas que crees se vuelven reales. No necesitamos que sean de verdad reales, si las creemos, las sentimos y en nuestro mundo, se convierten en verdad. La mayor prueba está en la mente de los niños, cuando creen que algo existe. Hacemos que ese miedo o esa alegría sea real, abrazamos esa ilusión intentando que aparezca o desaparezca. Las sombras son monstruos, no son sombras, el viento lleva voces, no solo hojas, y debajo de la cama no solo hay polvo. Casi es de eso que trata la religión, de cosas improbables que la gente cree, no que tiene sospecha de creer o que considera posible, que cree. Hay diversidad de verdades en el mundo y todas son ciertas, porque lo que las hace ciertas es el acto mismo de creer en ellas.
Quizás me cuesta un poco encontrar mi verdad, quiero creer en algunas cosas que no tienen que ver con una creencia social ni general, solo una verdad mía que me permita dormir por las noches, o todo lo contrario, que no pueda cerrar mis ojos por pensar y pensar en ellas, esperanzada. Pero todo se me hace muy difícil, porque vivo en un mundo un poco raro, violento y humano.
El otro me quedé analizando el término "inhumano", me pareció que la definición no estaba bien. Se refiere a cosas que uno considera que un humano no haría, siempre relacionado con hacer sufrir a alguien, torturar, lastimar de alguna manera. A veces también se utiliza el término "animal", no creo que esté entendiendo bien el motivo. No conozco otra especie que haga cosas tan terribles como los humanos, por ende me parece que la crueldad es tan humana como el amor y el pensamiento mismo.
Las definiciones fueron creadas por el hombre desde su opinión entre lo que le es conveniente, escondiendo su humanidad debajo de los cuerpos que usaron para forjarla, sin mirar atrás. Los eruditos siempre con la autoridad de ser quienes deciden por todos, y todos aceptando que así como son las cosas están bien.
Desde su génesis, la humanidad se niega a si misma, se tapa, se viste, se olvida que al mundo llegamos desnudos. Nos exponemos cuando la dejamos de lado, y por ella somos rechazados, cuando trazamos nuestras líneas y pintamos fuera de las rayas. ¿Es lo que añoro la humanidad? Al verla y repudiarla, por como la veo, croe que prefiero abandonarla por un camino de tierra, mirando las sombras de las cortinas, y buscando mis propias definiciones para la vida y mi verdad. Porque cuando quiera creer que debajo de la cama hay más que polvo, habrá debajo de la cama más mundos que vidas he vivido o viviré.
Desde su génesis, la humanidad se niega a si misma, se tapa, se viste, se olvida que al mundo llegamos desnudos. Nos exponemos cuando la dejamos de lado, y por ella somos rechazados, cuando trazamos nuestras líneas y pintamos fuera de las rayas. ¿Es lo que añoro la humanidad? Al verla y repudiarla, por como la veo, croe que prefiero abandonarla por un camino de tierra, mirando las sombras de las cortinas, y buscando mis propias definiciones para la vida y mi verdad. Porque cuando quiera creer que debajo de la cama hay más que polvo, habrá debajo de la cama más mundos que vidas he vivido o viviré.
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