Puertas adentro hay extraños, no significa nada para vos porque sos más extraño que ellos, extraño a la vida y al hogar. Sos extraño a la familia, porque esa concepción de familia no existe, era de cristal, y convertirlo en polvo fue poco, fue tan poco que había que destruir cada parte por más mínima que fuese. Yo lo haría, yo rompería cada parte, cada molécula. No hizo falta, yo solo tuve que ver como de desmoronaba, cada mentira y cada hipocresía. Tanta poesía brotando como la sangre misma, como deseos y amores. La vi caer desde lo más alto, y luego vi como las paredes se me hicieron pesadas, extrañas y diferentes. No querer llegar, no querer ver. Un techo que se cae, una puerta que no cierra, una ventana que no abre. Una casa que no es hogar.
Que el fuego se lleve mi promesa.
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