martes, 23 de junio de 2015

Maggie.

Quiero ser inmortal e infantil. La sabiduría me pesa, el saber me pesa, el preguntarme me duele. Lo dejé a él para buscar libertad ¿Qué encontré? Un montón de ideas tontas sobre la vida y la muerte, jamás una puta respuesta. Conocí a una chica una vez, se llamaba Adelina. Me enseñó que en la vida todo se consigue con belleza, y yo me sentí mal. Estoy gorda, hoy, un día fui hermosa. No podría vivir como Adelina, ella tenía veinte años y un futuro resplandeciente, porque tenía pelo largo y bello. Yo soy Maggie y no tengo nada, solo un montón de cigarros apagados y pedazos  de pizza secos. La compro y no la quiero comer, la compro y la veo y me siento avergonzada.
Me miro al espejo, y siento que no valgo, como no valí para él. Puede quedarse con su mujer, esa insípida y estúpida controladora, y su perro, esa criatura retorcida. Yo sé pensar, tengo cerebro. No soy mi cuerpo, no soy mi cuerpo, no soy, yo soy alma, soy espíritu y no soy mi cuerpo. Pero mi cuerpo representa, mi cuerpo consigue, mi cuerpo no es como el de Adelina. Mi cuerpo no es como el de mi madre, mi cuerpo no es, mi cuerpo me pide. No puedo deprimirme por mi cuerpo, va en contra de todo lo que creo, pero no puedo no hacerlo porque la tengo a Carolina diciendo todo lo que le molesta de mi falta de cintura. Un centímetro más, otro más, tiro la pizza, tiro el alcohol, tiro todo. 
Quiero envolverme y ser nueva, quiero volver a tener dieciséis. ¿Se le puede rezar a algún dios para volver en el tiempo? ¿Se puede? ¿Cómo puedo sentir tantos pensamientos negativos juntos? Si tengo un alma pura, la veo, la siento en el fondo de este charco, tiene luz y la veo. Tengo que salir, tengo que hacer algo.
¿Se le puede rezar a algún dios para que me limpie el pecho? ¿Cómo lo saco a él de mi interior? ¿Lo escupo? ¿Lo vomito? ¿Me lo extirpo ? ¿Puedo dejar de pensar en suicidarme? ¿Puedo dejar de desear que el colectivo choque? Me siento preparada para abandonar este cuerpo mundano, para irme lejos, buscar la divinidad. No quiero más sexo, ni amor, ni comida, no quiero más comida.
Quiero ser libre, pero una libertad real, no una libertad dependiente. Quiero lo tuyo y lo mío, quiero lo mío y yo no soy mi cuerpo. 
Quiero terminar mi tarea, porque cuando se me pasen todas estas ideas revoltosas, voy a tener que volver a mi vida real.

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