jueves, 21 de mayo de 2015

No te veo

No comprendo como se puede vivir fingiendo tanto. Si comprendo el miedo al rechazo, lo sufro constantemente. Sin embargo, no puedo entender como alguien puede reprimirse tanto. Dejamos de ser nosotros mismos, para pasar a mutarnos. Siempre atentos a las nuevas corrientes, fijos en un personaje que, queremos creer, somos nosotros. Pero a mí mucho no me sale, porque soy de palabra blanda y sincera. Soy de corazón de pastel, por gorda y por dulce. Soy demasiado mariposa para tu araña. 
Si queres seguir con ese plan de modificarte y eso, sentís, que te va a hacer sentir mejor, hacelo. Desde mi punto de vista, creo que no te va a ayudar en nada. Siempre con la farsa y la farsa cansa, y lo cierto es que no la necesitas. Somos todos interesantes, somos mucho de nosotros mismos. El mundo puede clasificarnos como quiera, pero siempre está ese que trata de entendernos fuera de esos términos, trata de entendernos de verdad verdad. Yo quiero entenderte de verdad verdad, pero siempre estás ahí, con la nariz ganchuda hecha de papel, con el yeso pintado y sino, barro por toda la cara. Siempre con una historia estúpida que no te hace ni mejor ni peor. Estás ahí, mintiéndome en la cara y sin motivo alguno. Tratando de ser mejor para alguien que te cree lo más importante de su mundo. Tratando de cambiar tu personalidad, para alguien que ama tu verdadero yo, que ama cuando las palabras que decís son tuyas, y solo tuyas. Tratas de vestirte de acero, para alguien que no quiere tu carne, sino que quiere tocar tu alma. Esquivas.
Y yo sigo siendo una masa de sinceridad pura y de colores claros, y sigo teniendo un corazón lleno y una panza aún más llena. 
Yo sigo siendo yo en todo mi esplendor, y así de tonta e insistente, me siento bien al no mentir sobre mi ser. Me siento bien al admitir todos los desastres que puedo contener.


No hay comentarios:

Publicar un comentario