Un vicio con sabor a perfumes
Que bajo cae el que sometido
Y bajo aquella regla que nadie deja
Me dio uno, dos y tres
Las piedras se mezclan con las almohadas
Plumas que pican y molestan
No encuentro tu piel bajo la tela
No estás, no vas a estar
No puedo verte y que no me importes
No puedo dejar de pensar en tu enemigo
Aquel que en el espejo te saluda
Aquel que lleva tu nombre y lo tergiversa
¿Qué tengo que hacer para verte de verdad?
No entiendo como podes mantener tanta farsa
Como podes estar tan oculto bajo tantos nombres
No entiendo por qué te avergüenza ser real
Desapareces entre tus excusas y palabrería
Desapareces cuando escondes tu alma bajo llave
Cuando tus sueños son ficticios, bonitos y vacíos
Cuando tu amor no es más que plástico
Te perdí de vista en cuanto te fallé
Y te dejé en cuanto decidiste que me fallabas
Ahora no existís ni en mil mundos
Ni en mil ríos encontraré tu reflejo
No hay, en esta ni otras realidades,
aquel que busco
No puedo encontrar a quien ha muerto
Has dejado el mundo
Ahora, eres piedra, sombra, ceniza y plástico
Ahora eres maquillaje y danza
Eres intento, y fracaso.
Soledad y pena, muro de hielo
Si te toco, me hundo
Y si no te toco, me hielo
No necesitas sacar conclusiones
Yo te doy todas las respuestas.
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