viernes, 17 de abril de 2015

Si las palabras pesan, entonces son anclas. Mi ancla hoy es haber sido sincera ¡Si tan solo me fuera fácil mentir o disimular! Pero no, es un arte vivo en solo las basuras más sofisticadas.
Cuanta violencia, cuanta mentira (dicho con tono de vieja en el bondi) Me siento una morsa, una bolsa de papas, tirada en la cama esperando ser cocida en una olla. Vivo esperando que alguien toque mi puerta, que me de tres deseos, y así poder mostrar que egoísta soy al pedir solo cosas para mí. Me desvivo por las demás personas como una tarada, y ni me puedo pintar las uñas. Una vez fui un ser egocéntrico y egoísta, claro que lo que yo considero egocéntrico y egoísta es diferente a como lo ven los demás. Nunca me fui al extremo de ser segura de mi misma, pero al menos me valoraba un poquito. Hoy, soy basura. Porquería.
Tengo un poco de suerte, pero siento que la estoy forzando de más.
Sigo con anclas, la mayor soy yo, si me deshiciera de mí podría avanzar un poco más.
¿Por qué soy tarada? Porque soy mujer, y que las feministas me chupen un ovario. Ser mujer me hace tarada, me hace débil ante las pasiones, ante los sentimientos. Tengo un corazón blando, quizás no me golpearon demasiado. Así que aunque sea racional, soy mujer y eso me obliga a ser tarada.
No, las mujeres no somos lo mejor.
Somos a las que se les paga más por hacer porno, pero nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario