-El que esté libre de drogas, que tiré la primer jeringa-dijo el doctor Jerú, cuando los internos adictos a la cocaína le tiraban jeringas a uno que consumía heroína.
Todos los internos lo miraron consternados, uno se rió porque también estaba pasado de merca. La rubia tetona, sacó un porro, y todos la miraron con los ojos enormes, especialmente Pepa, que le dicen pepa por dos o tres cosas. El doctor Jerú la miró como con decepción.
- ¿Qué es eso?-<<No se llama rubia tetona, no se llama rubia tetona>> pensó el doctor, que no se acordaba el nombre de la rubia, así que no la llamo de ningún modo-Saben bien que no se puede entrar con drogas a esta institución. Ahora dame eso.
La rubia se lo dio, lo miró con ojos desafiantes, como eléctricos. Pepa soltó una exclamación, cuando el doctor se lo prendió ahí y empezó a fumar.
- Yo sí, ustedes no. Yo tengo poder, ustedes no. Yo tengo control, ustedes no. Aprendan, es el significado de la vida, y es lo que más les va a servir cuando salgan a que los pise otro peor que yo.
Y esa noche la rubia le convidó otro.
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